viernes, 16 de octubre de 2009

Ay la falta de imaginacion

La verdad es que esto de andar muy feliz anda afectando mi sadismo:S, hace tanto que no veo goore:( pero bueno, como decia, ya no se ni que chingados poner jajajajajaja, dejare un cuento barato que hize en vacaciones a falta de goore y de ojos:(

Me vi corriendo entre zombies, casas abandonadas gigantes, y largas calles interminables que recorría apresuradamente con dos handguns y una shotgun, habían matado ya ha todos mis compañeros pero ya no faltaba mucho para la casa de seguridad, la percibía a lo lejos a pesar de la manada de muertos vivientes que revestían la entrada, iva arrasando todo a mi paso y fructuosamente logre llegar a mi destino, cerré la puerta a mis espaldas, y rápidamente revise mi puntuación que supero notablemente a mis juegos anteriores y deje el control en mi cama.

... después de apuñalar, descuartizar, ejecutar, exterminar a una ajetreada horda de zombies decidí tomar un descanso del arduo trabajo, salí de mi casa con pijama y descalza tocando con la punta de los dedos la ardiente y rasposa acera ya desgastada, - Que lindo mundo sin zombies- pensé, advertí que no había gente en la primera calle, y las luces de los faroles estaban apagadas, seguí caminando sintiendo las piedras y vidrios enterrándoseme en la planta del pie, vislumbre un carro y lo escuche pitar, grite: 5000 mil la noche!, el mismo carro paso a mi lado y el hombre de su interior me miro con desprecio y siguió su camino igual que yo.

En el transcurso de este solo desee no encontrar a un conocido ni susodichos, mire un carro con una estampita del che, pero había gastado todas mis granadas en los zombies furiosos y no me quedaba nada para poder combatir contra el terrible mal del comunismo, di vuelta al final de la calle y entre al parque y videe dos niñas como de 6 años, pensé en secuestrarlas, pero estaban muy lejos y yo no tenía ganas de caminar… claro también tuvo algo que ver que las madres las vigilaban, pero pude haber inventado una excusa, hasta las madres hubieran creído lo del dulce, pero me fui y recorrí el resto del parque sin mirarlas.

Divise el kiosko, ya no muy lejano, solitario y me enfoque en mi meta: las maquinas de sodas, tan lindas y rojas, con sus luces brillantes tan deseables, y corrí hacia a ellas a pesar del dolor que producía el choque de mis pies contra el suelo, me coloque frente a la maquina e introduje mi moneda de cinco pesos y tres de un peso, no dude en apretar el botón que contenía aquella imagen de mi deseo, tardo mucho en llegar!, torne una cara desilusionada, horrible y deforme, tome la coca en mis manos, sin embargo no era mi coca, no era la que yo quería, era otra coca, una coca de dieta!, mi vida ya no tenía sentido, ya no. Y así fue como decidí suicidarme.



PD: Si, imagen algo sexual con las niñas. Si, es veridico, todo. Si, cobro muy caro, soy cara. Y no, no me suicide.

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